El orgasmo simultáneo ¿Mito o Realidad?

Hace un par de semanas que una marca de preservativos ha empezado a publicitar un nuevo condón que tiene propiedades, digamos que, mágicas. Para casi todxs es deseable y muy suculento lo que este producto ofrece: la posibilidad de que ambos amantes en una relación heterosexual, chico y chica, ella y él, lleguen juntos al orgasmo.

“Llegar juntos ya es posible gracias a los nuevos preservativos Mutual Climax porque aceleran el climax de ella y retrasan el climax de él.”

 Esta “buena intención” se topa de lleno con la realidad: Tener un orgasmo no surge de solo tipo de estímulación (el roce, la fricción piel-látex-piel), recibido en una parte concreta del cuerpo (en el pene y en la vagina), al mismo tiempo en ambos chico y chica, buscando que ambos sientan el mismo efecto sensorial y excitatorio… eso es bastante difícil.

 ¿Por qué? Porque un orgasmo no es cuestión de técnica, o de estímulos precisos, o de ritmos calculados o tiempos medidos. Un orgasmo es cuestión de placer, de sentir, de sensar, de vivir, de disfrutar, de excitarse y dejarse llevar… sin miedos, ni prisas, ni frenos… Y sin metas.

 A veces nos empeñamos en disfrutar y orgasmar de la misma manera, y aunque estando en pareja (y cuando digo pareja,en este artículo me refiero a pareja erótica, dos personas están juntos compartiendo un encuentro erótico ese momento, no a que sean una “pareja establecida”), a veces obtienen gusto y placer en prácticas y estímulos compartidos, otras muchas veces no es así.Claro que hay personas que llegan al orgasmo a la vez en pareja . También hay encuentros eróticos en los que  llega uno primero y otro después, o solo llega uno de los dos al orgasmo… y quizás en otra ocasión se cambien los papeles, o quizás uno de los dos nunca haya llegado al orgasmo o lo alcance en algunas ocasiones, y sin embargo sabe disfrutar como el/la que más. 😉

Este producto y su campaña promocional se basan en una serie de MITOS SOBRE LA ERÓTICA Y AMATORIA, ideas que todxs conocemos, y que llevan tiempo circulando, algunas nos afectan más, otras nos afectan menos.

  1. El orgasmo es el clímax, el momento de más placer en un encuentro erótico. Desmitificando: Esto es lo que solemos ver en el cine, en la literatura, en revistas y webs, pero no es lo que vivimos a menudo en nuestra cama. Seguro que puedes recordar algún encuentro erótico en que llegaste al orgasmo pero no lo disfrutaste tanto como otras veces, en que sin haber llegado, te sentiste muy satisfecho/a. Es frecuente que el verdadero placer y gozo de los encuentros eróticos, la satisfacción sentida a posteriori o el buen recuerdo, tenga más que ver con como fue el conjunto del encuentro, que con un solo momento de éste.

  2. El orgasmo es la meta en las relaciones sexuales. Desmitificando: Una característica común del orgasmo es que huye de las metas, es “escurridizo”, si nos centramos en lograrlo, puede que se nos “escape”. ¿Sabes por qué? Pues porque si estamos con todos los sentidos en lo que se celebra, guiándonos por cómo nos sentimos y por cómo los disfrutamos es más fácil orgasmar, que si tenemos la mente en “tengo que aguantar un rato más” o “a ver si llego que estoy tardando mucho”. Si estamos pensando en “tengo que aguantar un poco más”… seguramente logremos corrernos más tarde, pero ¿a costa de qué?… A costa de tener que salirnos del juego pensando en otras cosas para distraernos y bajar el nivel de excitación. Y si estamos pensando en “tengo que llegar al orgasmo antes de que llegue mi chico” es posible que lo que estaba siendo placentero pase a ser agobiante. Si nos dejamos de presiones y de metas autoimpuestas, y pensamos en lo que verdaderamente nos importa, veremos que cuando el objetivo del encuentro es gozarlo, las maneras y las sensaciones son muchas y variadas. ¿Has disfrutado encuentros en los que no hubo orgasmo? ¿Te has quedado como que “ni fú ni fá” tras un encuentro en el que si tuviste un orgasmo? Hay una famosa cita de Isabel Allende que dice:

    • Escribir es como hacer el amor, no te preocupes por el orgasmo, preocúpate por el proceso”.
  3. Sin orgasmo no hay placer. Relacionado con las ideas anteriores, se desmonta por si sola si pensamos en todo aquello que nos hace sentir bien cuando estamos compartiéndonos con otra persona en una situación gozosa y excitante… eso es placer… Y si antes, después o por el medio, llegamos al orgasmo, estupendo, y si no es así, “qué nos quiten lo bailao”. Hay una frase de Henry de Montherlant que habla del placer experimentado al sentir el placer del otro: Se puede experimentar tanta alegría al proporcionar placer a alguien que se sientan ganas de darle las gracias”
  4. La penetración vaginal es la práctica normal que todxs desean, hacen y disfrutan por igual.  Desmitificando: Todos y todas tenemos diferentes gustos, y que según el día nos puede apetecer más una cosa u otra, la penetración vaginal es una de las prácticas eróticas que nos puede gustar más o menos, podemos hacerla o no hacerla. No es que nuestra forma de hacer el amor o de follar sea normal o anormal, es que durante mucho tiempo se ha “establecido” como la única manera de disfrutar sin pecado… buscando la concepción, aunque en el caso de los hombres, se aprobaba que buscasen el placer. Chicos y chicas podemos dejar de guiarnos tanto por lo que socialmente nos dicen que está bien o mal, y aventurarnos a decidir por nosotrxs mismxs si nos gusta esta práctica, y cuándo y cómo nos apetece el hacerla o no. Cuando ya hemos logrado separar placer y reproducción gracias a los anticonceptivos, a veces nos olvidamos de que tenemos otro recurso para evitar embarazos no deseados: las prácticas aconceptivas, aquellas en las que no hay posibilidad de embarazo porque no hay contacto pene-vagina. Y no es que sean pocas precisamente ;-).
  5. La erección y la eyaculación marcan el inicio y el final de los encuentros eróticos: Desmitificando: Si en nuestras relaciones y encuentros eróticos creemos imprescindible que haya erección para poder disfrutar, ya sea para realizar la penetración vaginal como para llegar al orgasmo, es fácil que si alguno de estos tres factores (erección, penetración, orgasmo) “falla”, sintamos que nos hayan dejado a medias, insatisfechos. Si la erección se va antes de la cópula, o durante ésta, o si el chico eyacula antes de que la chica esté satisfecha, tenemos muchos centímetros de piel, de zonas sensibles, sensuales y estimulables de mil y un maneras… para seguir jugando a ese juego que tanto gusta: amarse piel con piel. Así es como puede volver la erección, pero más importante aún, así es como podemos descubrir que no solo los genitales pueden brindar placer y orgasmos, y si ya lo habíamos descubierto, es una oportunidad para dar rienda suelta a todas aquellas cosas que nos gustan y nos hacen sentir bien, y que a veces dejamos de lado si nos centramos en la penetración u otras formas de estimulación genital.

  6. La vagina es el órgano sexual de la mujer. Desmitificando: En el hombre, el pene, es el órgano relacionado con la reproducción (por él se expulsa el semen) y con el placer, puesto que tiene miles de terminaciones nerviosas. Sin embargo en la mujer, para esas dos funciones de la sexualidad (hay una tercera que sería la función relacional), existen dos órganos: la vagina y el clítoris. Siendo la vagina el que está vinculado con la reproducción, y también con el placer, mientras que el clítoris es el único órgano del cuerpo humano cuya única función es dar placer. Por tanto si cuando decimos órgano sexual estamos hablando de órgano reproductivo, “de paso” para la concepción mediante la penetración, la vagina es un órgano sexual. Sin embargo, si cuando decimos órgano sexual queremos decir órgano del placer, para gran parte de las mujeres no tendríamos que hablar de vagina, sino de clítoris. Y para ser menos reduccionistas, el cuerpo entero es el órgano sexual de la mujer y del hombre.

  7. El orgasmo femenino normal es el orgasmo vaginal. Desmitificando: El orgasmo femenino es en primer lugar una experiencia cerebral, que engloba otras zonas del sistema nervioso, que reciben y envían información nerviosa a la zona pélvico-genital. Al orgasmo se llega por la estimulación de diferentes zonas del cuerpo y, cada chica las suyas, y a su particular manera (Lo mismo podemos decir de los chicos). Y en ésto el clítoris tiene mucho que decir, puesto que en la mayoría de las mujeres es su estimulación (directa o indirecta) la que desencadena el reflejo orgásmico. Así, la mayoría de las mujeres orgasman gracias a la estimulación de la zona clitorídea vulvar. Un porcentaje menor de mujeres llega al orgasmo gracias a la estimulación vaginal (el clítoris interno también estaría implicado). También hay mujeres que llegan al orgasmo  con la estimulación de sus pezones o de otras partes erógenas del cuerpo. Y algunas chicas orgasman sin necesidad de estímulo físico, dejándose llevar por el imaginario: las fantasías eróticas, los relatos, los recuerdos, las imágenes… El orgasmo es uno (aunque cada vez que tengamos un orgasmo sea distinto al anterior), lo que cambian son las vías de estimulación para excitarse y desencadenarlo, cada chica las suyas, y a su particular manera. Lo más habitual es que el reflejo orgásmico se desencadena gracias a la interacción de varios tipos de estimulación: tactil (manual, oral, con objetos), en zonas erógenas (genitales y no genitales), simbólica (el significado que tiene lo que estamos haciendo), mental (dejándose llevar por imágenes o fantasías…). En cualquier caso, el orgasmo es una experiencia integral, una sacudida de energía, tensiones y sensaciones placenteras resultado de estimular mente y cuerpo.

Mujeres y hombres somos distintos, somos sexuadamente distintos, y por tanto nos diferenciamos biopsicosocialmente hasta el punto de que son esas diferencias las que nos hacen atractivos e interesantes lxs unsx para lxs otrxs y viceversa. Nuestros cuerpos son diferentes anatómicamente, y también lo son en cuanto a la fisiología de las sensaciones, las excitaciones y los orgasmos.

Nuestra sexualidad, femenina y masculina, es muy distina, pues a menudo las mujeres damos mucho valor a lo relacional de los encuentros eróticos, a veces incluso más que a lo puramente recreativo, es decir, solemos disfrutar de la intimidad, el calor y el contacto piel con piel, los sentimientos y emociones que afloran y se recrean tanto como disfrutamos, o más, de las sensaciones y excitaciones más genitales. Y hay mujeres a quienes esto les sonará a chino, y eso es bueno, porque demuestra que todas somas distintas. A menudo los hombres tienen una erótica más focalizada en la estimulación genital. Por supuesto que también les importa todo lo que tiene que ver con el apego y el amor, aunque habrá a quienes no tanto, y eso también es bueno, porque eso también les hace diversos.

Ser diferentes como hombres y como mujeres (de manera general) hace que también todas las mujeres “funcionemos” sexualmente de distinta manera, y lo mismo pasa con los hombres. Y cuando me refiero a “funcionar sexualmente” pienso en una sexualidad integral, que abarca sus tres dimensiones: relacional, recreativa y reproductiva. No dejemos que los mitos se conviertan en metas, porque nos podemos perder lo divertido del camino.

*Reedito este post un año después, para mostraros la genial idea que han tenido creando un contranuncio Dures:

“Disfruta de cada encuentro, Dures lo que dures.

Que nada te acelere,que nada te retrase.

Cada encuentro erótico es vuestro, único e irrepetible”.

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