Algunas ideas sobre la importancia de lo social en la vivencia de lo sexual

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¿Qué dos cualidades determinan nuestra evolución como especie animal y nuestra vivencia como seres humanos interrelacionados?

A lo largo de nuestra vida desde la concepción hasta la muerte, vamos “creciendo” como personas inmersas en un determinado entorno histórico y sociocultural y vamos desarrollándonos biológica, psicológica y socialmente como seres sexuados. Somos sociales y somos sexuados. El Hecho sexual humano como dimensión sexual de nuestra existencia, es un fenómeno universal e inherente a la condición humana, que determina la existencia de los sexos, la infinita diversidad sexual, y es fuente de positivas sinergias interpersonales: relacionales, eróticas, amatorias y procreativas.

 A lo largo de la historia, diferentes normas sociales-religiosas-médicas han ido legitimando, permitiendo, fomentando y premiando algunas manifestaciones de la  infinita diversidad del Hecho Sexual Humano y prohibiendo, patologizando, subestimando y castigando otras expresiones. Es una de las maneras en que la maquinaria socializadora y enculturizadora delimita el desarrollo y la vivencia de todas las dimensiones de la sexualidad: relacional, recreativa y reproductiva.

El anterior orden social sobre lo sexual tenía como meta legítima de los encuentros eróticos, la reproducción y el disfrute masculino. De ahí que la amatoria fuera fundamentalmente centrada en los genitales y la cópula, y las relaciones legítimas fueran las heterosexuales (salvo la excepción grecorromana). Por tanto quedaban fuera de este orden: las identidades sexuales y los roles discordantes con lo tradicional y patriarcal, los deseos y placeres femeninos, la homosexualidad, los contactos eróticos no penetrativos y las relaciones de pareja no “matrimoniadas”.

 El orden sexual ha ido creando y difundiendo mitos, tabúes, creencias erróneas, normas morales… en definitiva, obligaciones y prohibiciones.  Estas ideas sobre lo sexual están en el origen de muchas de las dificultades, problemas y vivencias negativas: vergüenzas y complejos por no encajar en ciertos patrones comportamentales y corporales, prejuicios y sentimientos de culpa, miedo a las diferencias, ansiedades por dar la talla, incoherencias entre deseos y otros valores personales o entre deseos y conductas, dificultades en la prevención de consecuencias indeseadas (infecciones de transmisión genital, embarazos no deseados, malos rollos), dificultades en el desempeño erótico y relaciones de pareja desequilibradas o dañinas. Durante los siglos XIX y XX hemos desbordado el antiguo orden sexual, en lo referente a los papeles y poderes sociales de hombres y mujeres, en cuanto a la comprensión y respeto a la diversidad sexual (en identidades, roles y orientaciones del deseo), y en cuanto a la intimidad erótico-amatoria, evolucionando de una meta coital y reproductiva a una meta hedónica y afectiva de los encuentros eróticos.

Estamos en época de cambios y desórdenes del orden sexual, y aún quedan vestigios del viejo orden, así, pervive la idea de que la manera normal, natural, y completa de mantener relaciones eróticas es el coito con penetración. Y consecuentemente toda forma de relación afectiva y corporal que no incluya o que priorice otras prácticas, es a veces pensada y vivida como anormal, antinatural e incompleta. Sin embargo, la realidad es mucho más amplia y diversa.  Mujeres y hombres somos únicos y diferentes; con una sexualidad propia y subjetiva; con una erótica peculiar, formada por deseos, gustos, emociones, fantasías…; con nuestra personal forma de “hacer” en la amatoria; y con nuestras maneras de relacionarnos en pareja. Y todo ello en continuo cambio y evolución a lo largo de la biografía sexuada.

Somos todos/as diferentes, y esta diversidad supone una gran fuente de riqueza. Sin embargo, estamos tan acostumbrados a que nos digan lo que podemos y no podemos ser, pensar, hacer, sentir, desear… en cada una de las dimensiones de la sexualidad, que a veces nos sorprende descubrir que no hay manuales válidos para todo el mundo, y que merece la pena darse la oportunidad y el gusto de elaborar el propio.

Bibliografía del texto:
AMEZÚA, Efigenio (1999): Teória de los sexos. La letra pequeña de la sexología.
Revista Española de Sexología, nº 95-96.
BELLIVEAU, Fred y RICHTER, Lin. (1976): La inadaptación sexual humana segun Masters y Johnson. Fontanella.

FINKIELKRAUT, Alain y BRUCKNER, Pascal (1979): El nuevo desorden amoroso. Anagrama    LANDARROITAJAUREGUI, Joserra. (2007): Sexorum Scientia Vulgata. Revista Española de Sexología, nº 139-140.

Este texto forma parte de la fundamentación del proyecto aSEXora WhatsApp, proyecto de asesoramiento sexual a través de smartphones para jóvenes asturian@s». Puedes leer la fundamentación completa, el desarrollo y la evaluación de la experiencia pionera que creamos y desarrollamos, en verano de 2012, las sexólogas que trabajamos de manera voluntaria en el Consejo de la Juventud el Principado de Asturias, y también podrás leer algunas de las consultas realizadas en la publicación que elaboramos a posteriori y que publicamos en marzo de 2013. Aquí está el enlace a la PUBLICACIÓN aSEXora por WhatsApp, puedes leerla online y también descargarla.

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